La mano invisible
Hoy mi buen amigo Salva me pidió que le hablara de la Mano Invisible. Por eso, me ha parecido interesante, publicar un post, recordando viejos tiempos, donde arduos conceptos teóricos económicos rondaban por mi cabeza.

Comencemos dejando claro el concepto de libre mercado o capitalismo que a fin de cuentas, es casi lo mismo:
Los individuos de las economías de libre mercado persiguen sus propios intereses, tratando de buscar lo mejor para sí mismos sin interferencia del Estado.
La idea de que un sistema de este tipo podría funcionar bien para resolver los problemas de qué, cómo, y para quién (preguntas a la que debe hacer frente cualquier sociedad), es uno de los temas más viejos y tratados en la economía.
La formulación más importante, quizás por ser la primera más seria, es la de Adam Smith, economista y filósofo escocés, cuyo libro, La riqueza de las Naciones (1776) sigue siendo un clásico en la economía de libre mercado.
Smith sostenía que los individuos que buscan su propio interés son llevados “como por una mano invisible” a hacer cosas que van en interés de otros y de la sociedad en conjunto.
¿Cómo funciona esto? Supongamos que por ejemplo Salvador de la Vega desea hacerse millonario. Este es un objetivo que parece que va enteramente en su propio interés. Para lograrlo descubre una nueva forma de producir un bien que mejora la vida de todos los que lo utilizan (por ejemplo un blog con más de 500 visitas diarias y con tres botones de paypal en el que se hable de política, y más en concreto de política socialista; en el que se analizaran autores y teorías; se pongan libros a la venta, incluso un canal de televisión digital por internet, que con el tiempo tuviera su propia productora, DeLaVega Productions…).
Como vemos, según esto, Salva no sólo contribuiría al bienestar de la sociedad, sino que haría que ésta mejorase al crear puestos de trabajo y oportunidades. Es decir, de la Vega, desplazaría la curva de posibilidades de producción de la sociedad hacia fuera y se convertiría en millonario al mismo tiempo.
Smith afirmó que un grupo de individuos que siguiera cada uno su propio interés sin una dirección central, podría crear una sociedad coherente en lugar de una jungla. A esta acción no dirigida, la llamo Mano Invisible.
La percepción de este autor fue sorprendente, tanto, que aún los economistas modernos han analizado las condiciones en las que funciona bien la mano invisible, pero también han constatado, que en otras ocasiones, desgraciadamente muchas, funciona terriblemente mal. Tan mal, como un capitalismo agresivo ¿por ejemplo? que olvida a los más débiles.
Ea, otro día, a ver si alguien me pregunta por Marx, que ese da más juego.



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