Tenía que haber aprendido la selección francesa, que los coreanos no son gente de la que te puedas fiar. Si les hubiesen preguntado antes a los españoles y nuestra mala experiencia, quizás hubiesen tenido más cuidado en un partido en el que se confiaron demasiado.
Dicen las malas lenguas que hasta Zidane ha estado más perdido que el barco del arroz.
Los jugadores coreanos, chiquitos, pero matones
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El ‘milagro’ del conjunto asiático aconteció a la vida a falta de diez minutos. Con el equipo francés asfixiado, Park Ji Sun aprovechaba el centro desde la derecha de Ki-Hyun y el toque intencionado de Jae Jin para rematar casi sin querer el empate ante la cara de incredulidad e impotencia de Gallas.
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