
Histórico, grande, emocionante, inigualable. Probablemente el partido más intenso, bonito y especial que hemos visto muchos españoles en toda nuestra vida. Rafa Nadal lo sabía, y por eso lloraba como un niño cuando después de más de cuatro horas y media ha destronado al rey de Wimbledon Roger Federer en una final épica.
Cuántas alegrías nos están dando nuestros deportistas estos últimos años. Enhorabuena Rafa.
Estás leyendo una Anotación del weblog Diario de Nunca Jamás publicada el 6 de julio de 2008, y archivada en la Categoría Deportes. Si lo deseas, puedes participar en el diálogo dejando un comentario.Pero si ésto no es lo que estabas buscando, siempre puedes echar una miradita a a los Archivos del Blog.