Lo que me seguís de cerca ya os habréis enterado por Twitter o Facebook. Siempre viene bien desconectar, aunque sólo sea por pocos días y es lo que hemos hecho este fin de semana, viajando hasta Cudillero, un auténtico tesoro marinero anclado en la costa asturiana. Wendy había reservado un par de noches en La Casona de Pio, un encantador hotel en el centro de la villa. Si tenéis oportunidad de visitarla, no lo dudéis. Os dejo algunos vídeos y fotos.
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Hay de todos los colores y sabores. Realmente merecen la pena.

Precaución amigo conductor y para eso, nada mejor que levantar el pie del acelerador. Si no, te pueden caer unos cuantos euros de multa y unos cuantos puntos menos en tu permiso de conducir puesto que el Congreso de los diputados aprobó ayer el proyecto de la nueva Ley de Seguridad Vial. No entra en vigor inmediatamente, ahora pasará al Senado. Hasta que no se publique en el Boletín Oficial del Estado seguimos como hasta ahora, pero conviene ir informándose.
El título suena a eslogan, pero es una realidad para mi espalda y por supuesto, la de Wendy. Llevamos ya unos meses en los que una serie de pinchos en nuestro colchón estratégica y cuidadosamente situados, nos dan los buenos días cada mañana. Así que por fin ayer y previa consulta e información en la Red, nos fuimos a eso que todo buen español debería regalarse un día al año: probar colchones.
Finalmente y aprovechando la operación “Renove” (si, si, como los coches), nos decantamos por un modelo Dicon, como el que véis en la imagen:
Ya había dormido un par de veces en estos colchones de viscolatex y HR y la verdad es que son una gozada, sobre todo si se les acompaña de una buena almohada. En cualquier caso, esto no quita, que siga pensando que a diferencia de muchos otros aparatos, artilugios que nos rodean en nuestra vida cotidiana y que se han desarrollado y modernizado con el paso del tiempo, creo que la cama prácticamente no ha evolucionado apenas en miles de años. Y ojo, que esto no es una tontería cuando se trata del lugar en el que de media, cualquier humano pasa un tercio de su vida.
Pensad en un coche, en una televisión, cómo eran antes y cómo son ahora: un coche tiene climatizador, elevalunas eléctricos, conexión para ipod, navegador GPS, y los hay hasta descapotables…
¿Pero el catre? El catre sigue siendo el mismo desde hace siglos. O acaso vosotros no hacéis la cama cada mañana. ¿Para cuándo la cama que se haga sola?, ¿para cuándo una cama con climatizador que no necesite sábanas o mantas?, ¿Para cuándo la cama con música que automáticamente pinche la lista “love” de Spotify en situaciónes “románticas”?
Señores fabricantes de camas, un poquito de por favor.