
Hace ya unas semanas que terminó “El Aprendiz”, un programa de La Sexta en el que, como os había comentado, participó mi primo Enrique Ordóñez.
La fórmula elegida tenía, a priori, interesantes ingredientes para convertirlo en un éxito de la temporada: 16 jóvenes con formación, talento, iniciativa, idiomas y cualidades para competir y triunfar en el mundo de los negocios, convivirían en una casa durante tres meses, realizando todo tipo de pruebas empresariales, bajo la atenta batuta del ínclito Lluis Bassat, uno de los publicitarios más conocidos del mundo. El premio para el ganador consistiría en un contrato de un año dentro de la empresa del señor Bassat con un sueldo de seis dígitos.
Su homólogo y antecesor norteamericano arrasó en audiencia durante varios años en la cadena NBC. Sin embargo, la primera edición española de “El Aprendiz” impulsada por la cadena La Sexta no consiguió la cuota de pantalla esperada y muy pronto fue desterrado por sus dirigentes a un horario indecente dentro de la parrilla televisiva. El programa, aún así, se emitió al completo pero no ha estado exento de polémica. Muchos de sus participantes han denunciado irregularidades y manipulaciones por parte de la producción del programa. Lo peor, es que a día de hoy, el ganador sigue sin premio.
He querido que Quique nos contara como vivió todo este proceso desde dentro y que nos confirme qué hay de cierto en torno a todas las incógnitas que rodean al programa. Atención, porque hay algunas respuestas que no tienen desperdicio: