
Foto | ELPAÍS.com
Que un chaval de 25 años recién cumplidos haya ganado seis veces el torneo de tenis más prestigioso del mundo y sume ya diez victorias de grand slam es sencillamente épico.
No estamos ante un deportista cualquiera. Nadal ha ganado por méritos propios ser el mejor deportista español de todos los tiempos y lo ha hecho como los grandes: sufriendo, trabajando, luchando y compitiendo con mucha humildad y responsabilidad. Por eso, cuando ayer hincó sus rodillas en la arcilla de París, muchos sentimos que estábamos ante un Dios del tenis que dejará su huella marcada durante mucho tiempo.
Estás leyendo una Anotación del weblog Diario de Nunca Jamás publicada el 6 de junio de 2011, y archivada en la Categoría Deportes. Si lo deseas, puedes participar en el diálogo dejando un comentario.Pero si ésto no es lo que estabas buscando, siempre puedes echar una miradita a a los Archivos del Blog.