
Es la primera vez en mis cuatro años de maquero que Apple me ha decepcionado.
Como tantos otros nuevos productos y servicios lanzados periódicamente por la compañía, el nuevo Mac OS X Lion era presentado como “el sistema operativo de ordenador más avanzado del mundo” (curiosa descripción que también habían dado en su momento a su antecesor, Snow Leopard).
Inmediatamente, millones de usuarios de todo el mundo salibábamos como el perro de paulov pensando que tendríamos en nuestras manos una poderosa herramienta. Nos equivocábamos. Al menos yo.
Esperé un tiempo prudencial para leer las primeras opiniones, y aunque no eran del todo satisfactorias, me pudo el ansia. Lo reconozco. Es un defecto que tenemos los tecnófilos. Hice una copia de seguridad en Time Machine y descargué el archivo de instalación desde la App Store, previo paso por caja, como nos acostumbra la empresa de la manzanita.
Pero tras un par de días usándolo la experiencia no puede ser más decepcionante. Trataré de resumir mi descontento en una serie de puntos:
En definitiva, tengo la impresión de que Apple no ha querido innovar con Lion sino hacer caja y bien hecha. Las mejoras son fundamentalmente estéticas; no hay mejora de rendimiento, todo lo contrario (al menos en mi caso con un MacBook unibody de aluminio de la primera generación). Importante recalcar que no se trata de un nuevo sistema operativo, sino de una nueva versión, la 10.7. Gracias a Dios, y esto si que es un tanto para Apple, tenía copia en Time Machine y en cuestión de minutos vuelvo a tener el sistema intacto, como antes de aquel arrebato de maquerismo.
Moraleja: Apple no es perfecto y, aunque las comparaciones son odiosas, Lion será a Mac lo que en su día fue Vista a Windows.
Momentazo remember el que nos trae Local Vocal, un grupo danés que se ha currado este popurrí a capela con algunos de los mejores temas dance de los años noventa. Perlita que encontré en el blog de Manuel Almeida, Mangas Verdes.
Como bonus extra os dejo esta lista indispensable de Spotify. Espero que os guste.
Estos días resuena en televisión un anuncio que puede resumir bien mis dos semanas de vacaciones en las que ha habido de todo: norte y sur. Yin y Yang.
La primera semana fue en el norte, pero con sabor andaluz, porque desde allí vinieron mi hermano David, mi cuñada Sonia y su perra Dune para pasar unos días. Estuvimos en la mariña lucense y luego en Asturias donde pasamos momentos muy especiales y divertidos. En la segunda, intercambiábamos los papeles y bajábamos hasta Analucía para sudar un poquito y pasar unos días muy agradables con toda mi familia y amigos… ¡incluso fuimos a la boda de mi primo Guille!
En fin, qué os voy a contar yo de la sensación que uno tiene cuando se le han pasado unos días volando. Toca vuelta a la dura realidad
Os dejo algunas fotos de estos días en mi cuenta de Flickr. Un abrazo a todos.