
El otro día tuve la mala suerte de tirar un café sobre el teclado inalámbrico… Los esfuerzos para revivirlo enterrándolo un par de días en arroz (paradójico eso de intentar resucitar enterrando), fueron inútiles. El Apple Wireless Keyboard ha pasado a mejor vida. D.E.P.
¿y vosotros? ¿Habéis sufrido alguna vez una pérdida tecnológica?
Os dejo sobre estas líneas el programa “La Casa Encendida” de La 2 de TVE emitido ayer jueves 24 de noviembre de 2011.
A partir del minuto 16:10 podéis ver un reportaje de 5 minutos de duración que resume gran parte de lo que vivimos hace un par se semanas en Madrid, en el encuentro interQué y la tradicional entrega de Premios Bitácoras. En el vídeo también aparece el compañero Juanlu Sánchez, de Periodismo Humano, y la joven promesa tecnológica, Jorge Izquierdo.
Hace unos años poseer un iPhone, al igual que tantos otros productos de Apple, era un privilegio al alcance de muy pocos. Hoy los tenemos hasta en la sopa y por primera vez la compañía de la manzana consigue saltar las fronteras del elitismo para entrar en el consumo masivo y popular…
Además de un aumento bestial de las ventas, eso tiene como consecuencia luchar en un mercado duro, plagado de otros productos que compiten también por hacerse un hueco. Y entre todos ellos, destaca sin duda el Galaxy S II, el smartphone de Samsung que he podido probar y que no tiene nada que envidiar al iPhone, al menos al iPhone 4, porque el 4S ya es otro cantar…
Os dejo con este ácido y divertido spot en el que Samsung de jacta precisamente del populismo que ha llegado a alcanzar el iPhone. ¿Qué os parece?
El vídeo que veis sobre estas líneas dura poco más de diez minutos pero resume bastante bien lo que en su día estudié en mi primera asignatura de macroeconomía. El profesor Julio Pavón de la Escuela de Negocios de la Politécnica de Madrid hace un excelente repaso a las dos principales políticas económicas que han desarrollado los gobiernos en los últimos 50 años: las Keynesianas y las liberales y trata de explicar el problema de difícil solución que tenemos actualmente.
Realmente, para el caso de España y en un momento de máximo desempleo como el que nos encontramos, la teoría económica pide a gritos políticas expansivas y sostenidas en el tiempo, que implican bajadas de impuestos y subida del gasto público, con el objetivo de estimular el consumo. Sin embargo, la pertenencia a la Unión Europea, limita esas posibilidades ya que España, como muchas otras naciones, se ve continuamente obligada a reducir (o al menos no aumentar) el déficit público y la deuda pública. Y esto señores, ni Zapatero, ni Rajoy, ni Rubalcaba, ni el que entre, lo va a solucionar fácilmente.