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Twitter se inunda de un sentimiento “hatebook” y eso no es bueno para nadie

Vaya por delante que soy un acérrimo defensor de Twitter, por encima de cualquier otra herramienta como baluarte de la comunicación online entre personas, empresas y entidades y que, además, el compi Antonio Ortiz, con el que guardo muy buena relación, me parece uno de los grandes nombres, por méritos propios, de la red en nuestro país y todo un referente a la hora de alumbrarnos hacia dónde discurrirá el futuro digital en los próximos años.

Precisamente por eso me ha extrañado mucho su último post, titulado “Facebook se está llenando de memes… y esto es una muy mala noticia para Facebook“, en el que de forma poco ortodoxa critica los derroteros que está tomando la plataforma, especialmente en relación a los contenidos aportados por los usuarios.

Según Antonio, “cada vez más nuestros contactos en Facebook lo que comparten son memes de internet” y esto es en su opinión “una mala noticia porque es síntoma de que ha fracasado en compaginar un servicio basado en las relaciones personales con la vertiente orientada a los intereses“. También asegura que “Facebook sigue siendo percibido como un servicio de redes sociales para charlar con los amigos en un contexto de ocio. Y lo apropiado, dentro de ese contexto, es compartir chorradas banales para hacer reír (o hacerme el gracioso)” y concluye con un post decididamente condenatorio a la plataforma de Zuckerberg: Creo que mi uso de Facebook se puede resumir en “vídeos que me averguenza poner en el blog o Twitter”.

Realmente esta visión que plantea Antonio de la plataforma no solo me parece excesivamente simplista, sino también sesgada probablemente en base a su propia experiencia personal (uso) o al círculo de contactos que mantenga en esa red. No hay más que echar un vistazo a la historia, a los datos y sobre todo a las innumerables experiencias de personas y empresas, para entender que este ecosistema es mucho más rico, completo y complejo y nadie duda hoy en día que su influencia sobre la comunicación en la sociedad moderna ha marcado un antes y un después.

No debemos que olvidar algunas cuestiones básicas que ratifican lo anterior como que:

Con este increíble volumen de usuarios y actividad a cada segundo, es fácil entender que Facebook se consolida como un universo amplio y heterogéneo, en el que hay cabida a todo tipo de usos y contenidos, más allá de las bromas, o lo memes (que también las hay en Twitter, Google+ y otras redes). De hecho, como cualquier otra herramienta, Facebook no es buena o mala per se, sino que su uso determina su utilidad y me temo que 800 millones de almas en el mundo no pueden estar equivocadas.

Tampoco podemos olvidar la propia esencia y el funcionamiento de Facebook, una red social en sentido estricto, donde para compartir contenidos es necesario que exista bidireccionalidad en las relaciones (tu me sigues y yo te sigo) y que por tanto establece lazos fundamentalmente familiares y de amistad, con las consecuencias que eso tiene sobre el tipo de contenido que se comparte. Twitter da una vuelta de tuerca a este concepto y se consolida como una red de información con tintes sociales, en la que no es condición sine qua non dicha bidireccionalidad, favoreciendo más las relaciones y contactos profesionales y los fines informativos. Ambos sistemas pueden convivir en perfecta armonía.

Y que conste que es fácil caer en la tentación; a muchos de los que defendemos a capa y espada Twitter, nos invade en ocasiones el sentimiento de superioridad, aquel que reza lo de “el que vale vale y el que no, a Facebook“, aquel por el cual pensamos que solo en el servicio del pajarito es donde realmente se comparte contenido de calidad y es la red que mueve el mundo, pero sinceramente, creo que no debemos llevar estos pensamientos al extremo.

No debemos menospreciar Facebook, ni su potencial y sobre todo valorar que, gracias a algunas plataformas como esta, muchas personas comienzan a descubrir las redes sociales, a consumir información de otro modo más allá de los medios tradicionales y, como anticipaba el profético manifiesto Cluetrain hace más de diez años, a comunicarse como nunca antes lo hubiesen imaginado.

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Acerca de Jasp

Soy Responsable de Negocio y Comunicación en interQué & Bitacoras.com. Consultor y formador TIC, especializado en marketing y comunicación online, formación y consultoría tecnológica, blogs, redes sociales, gobierno abierto y estrategias digitales en el ámbito empresarial y político. Mantengo esta bitácora desde enero de 2004. Más información.

2 comentarios

  1. Muy de acuerdo contigo. No todos los usuarios de Facebook somos iguales y es cierto que muchos lo usan para compartir vídeos o imágenes estúpidas que sirven para sacar alguna sonrisa a los amigos. Pero muchas empresas lo están usando como medio para darse a conocer y estar en contacto permanente con sus clientes y de forma más cercana. Desde el punto de vista empresarial, al menos, Facebook es la eterna ganadora de las Redes Sociales. Yo le veo bastante futuro, y la considero una red social seria, válida y muy útil independientemente de los diferentes perfiles que te puedes encontrar en ella.

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Raúl Ordóñez @jasp © Muy pocos derechos reservados ;)