
Vaya por delante que soy un acérrimo defensor de Twitter, por encima de cualquier otra herramienta como baluarte de la comunicación online entre personas, empresas y entidades y que, además, el compi Antonio Ortiz, con el que guardo muy buena relación, me parece uno de los grandes nombres, por méritos propios, de la red en nuestro país y todo un referente a la hora de alumbrarnos hacia dónde discurrirá el futuro digital en los próximos años.
Precisamente por eso me ha extrañado mucho su último post, titulado “Facebook se está llenando de memes… y esto es una muy mala noticia para Facebook“, en el que de forma poco ortodoxa critica los derroteros que está tomando la plataforma, especialmente en relación a los contenidos aportados por los usuarios.
Según Antonio, “cada vez más nuestros contactos en Facebook lo que comparten son memes de internet” y esto es en su opinión “una mala noticia porque es síntoma de que ha fracasado en compaginar un servicio basado en las relaciones personales con la vertiente orientada a los intereses“. También asegura que “Facebook sigue siendo percibido como un servicio de redes sociales para charlar con los amigos en un contexto de ocio. Y lo apropiado, dentro de ese contexto, es compartir chorradas banales para hacer reír (o hacerme el gracioso)” y concluye con un post decididamente condenatorio a la plataforma de Zuckerberg: Creo que mi uso de Facebook se puede resumir en “vídeos que me averguenza poner en el blog o Twitter”.
Realmente esta visión que plantea Antonio de la plataforma no solo me parece excesivamente simplista, sino también sesgada probablemente en base a su propia experiencia personal (uso) o al círculo de contactos que mantenga en esa red. No hay más que echar un vistazo a la historia, a los datos y sobre todo a las innumerables experiencias de personas y empresas, para entender que este ecosistema es mucho más rico, completo y complejo y nadie duda hoy en día que su influencia sobre la comunicación en la sociedad moderna ha marcado un antes y un después.
No debemos que olvidar algunas cuestiones básicas que ratifican lo anterior como que:
- Facebook ha crecido más del 40% en los últimos años.
- Facebook tiene cerca de 800 millones de usuarios activos en todo el mundo (casi el 12% de la población mundial) y cerca de 16 millones en nuestro país (casi el 35%).
- Cuando se le compara con otras redes sociales, Facebook es la eterna ganadora.
- Las cifras de negocio de Facebook son astronómicas: generó unos ingresos en 2011 de 3.700 millones de dólares, frente a los 1.974 millone de 2010, que proceden en su mayoría de la publicidad y de los juegos.
- Facebook sigue siendo la red social preferida por las empresas para promocionar sus marcas, productos y servicios y generar negocio.
- Datos, datos y más datos.
Con este increíble volumen de usuarios y actividad a cada segundo, es fácil entender que Facebook se consolida como un universo amplio y heterogéneo, en el que hay cabida a todo tipo de usos y contenidos, más allá de las bromas, o lo memes (que también las hay en Twitter, Google+ y otras redes). De hecho, como cualquier otra herramienta, Facebook no es buena o mala per se, sino que su uso determina su utilidad y me temo que 800 millones de almas en el mundo no pueden estar equivocadas.
Tampoco podemos olvidar la propia esencia y el funcionamiento de Facebook, una red social en sentido estricto, donde para compartir contenidos es necesario que exista bidireccionalidad en las relaciones (tu me sigues y yo te sigo) y que por tanto establece lazos fundamentalmente familiares y de amistad, con las consecuencias que eso tiene sobre el tipo de contenido que se comparte. Twitter da una vuelta de tuerca a este concepto y se consolida como una red de información con tintes sociales, en la que no es condición sine qua non dicha bidireccionalidad, favoreciendo más las relaciones y contactos profesionales y los fines informativos. Ambos sistemas pueden convivir en perfecta armonía.
Y que conste que es fácil caer en la tentación; a muchos de los que defendemos a capa y espada Twitter, nos invade en ocasiones el sentimiento de superioridad, aquel que reza lo de “el que vale vale y el que no, a Facebook“, aquel por el cual pensamos que solo en el servicio del pajarito es donde realmente se comparte contenido de calidad y es la red que mueve el mundo, pero sinceramente, creo que no debemos llevar estos pensamientos al extremo.
No debemos menospreciar Facebook, ni su potencial y sobre todo valorar que, gracias a algunas plataformas como esta, muchas personas comienzan a descubrir las redes sociales, a consumir información de otro modo más allá de los medios tradicionales y, como anticipaba el profético manifiesto Cluetrain hace más de diez años, a comunicarse como nunca antes lo hubiesen imaginado.




2 respuestas a Twitter se inunda de un sentimiento “hatebook” y eso no es bueno para nadie
Sonrisa Sin Prisa 3 febrero, 2012
Muy de acuerdo contigo. No todos los usuarios de Facebook somos iguales y es cierto que muchos lo usan para compartir vídeos o imágenes estúpidas que sirven para sacar alguna sonrisa a los amigos. Pero muchas empresas lo están usando como medio para darse a conocer y estar en contacto permanente con sus clientes y de forma más cercana. Desde el punto de vista empresarial, al menos, Facebook es la eterna ganadora de las Redes Sociales. Yo le veo bastante futuro, y la considero una red social seria, válida y muy útil independientemente de los diferentes perfiles que te puedes encontrar en ella.