Ya sea transmitiendo información, opiniones, perspectivas, argumentos en contra o notas de humor, la voz humana es abierta, natural, sincera.
Esta afirmación que parece una obviedad fue escrita hace trece años. Es la cuarta tesis del Manifiesto Cluetrain, un compendio de 95 conclusiones que, de forma profética, anticipaban cómo la Red iba a cambiar la forma en la que se comunican empresas, instituciones y ciudadanos. Así ha sido.
Hasta hace unos años, los grandes medios de comunicación eran capaces de moldear la opinión pública y, ante determinados acontecimientos, amansar la actitud de unos ciudadanos que bailaban al son del mensaje político de turno. Pero la llegada de Internet, y en especial las redes sociales, ha permitido democratizar de forma real lo que hasta entonces era una libertad de expresión acotada. De un tiempo a esta parte hemos podido asistir a numerosos ejemplos en los que, por primera vez en la historia, la sociedad ha manifestado sus sentir en mayúsculas, sin nadie en el medio, hasta el punto de decidir las portadas de los grandes diarios; mandando más que los propios directores editoriales.
Por eso, lo que ha comentado Juan Luis Cebrían, consejero delegado de PRISA y presidente de El País durante un congreso de periodismo en Cádiz es vox populi. El rey no tendría que haberse disculpado si no hubieran existido plataformas como Twitter o Facebook. Las reglas del juego han cambiado; la información ahora no es de unos pocos. Cualquiera, desde su sillón, puede ejercer de altavoz público de las ideas; ya no manda el dinero, sino la verdad. Paradojas del periodismo.
Vaya por delante que soy un acérrimo defensor de Twitter, por encima de cualquier otra herramienta como baluarte de la comunicación online entre personas, empresas y entidades y que, además, el compi Antonio Ortiz, con el que guardo muy buena relación, me parece uno de los grandes nombres, por méritos propios, de la red en nuestro país y todo un referente a la hora de alumbrarnos hacia dónde discurrirá el futuro digital en los próximos años.
Según Antonio, “cada vez más nuestros contactos en Facebook lo que comparten son memes de internet” y esto es en su opinión “una mala noticia porque es síntoma de que ha fracasado en compaginar un servicio basado en las relaciones personales con la vertiente orientada a los intereses“. También asegura que “Facebook sigue siendo percibido como un servicio de redes sociales para charlar con los amigos en un contexto de ocio. Y lo apropiado, dentro de ese contexto, es compartir chorradas banales para hacer reír (o hacerme el gracioso)” y concluye con un post decididamente condenatorio a la plataforma de Zuckerberg: Creo que mi uso de Facebook se puede resumir en “vídeos que me averguenza poner en el blog o Twitter”.
Realmente esta visión que plantea Antonio de la plataforma no solo me parece excesivamente simplista, sino también sesgada probablemente en base a su propia experiencia personal (uso) o al círculo de contactos que mantenga en esa red. No hay más que echar un vistazo a la historia, a los datos y sobre todo a las innumerables experiencias de personas y empresas, para entender que este ecosistema es mucho más rico, completo y complejo y nadie duda hoy en día que su influencia sobre la comunicación en la sociedad moderna ha marcado un antes y un después.
No debemos que olvidar algunas cuestiones básicas que ratifican lo anterior como que:
Las cifras de negocio de Facebook son astronómicas: generó unos ingresos en 2011 de 3.700 millones de dólares, frente a los 1.974 millone de 2010, que proceden en su mayoría de la publicidad y de los juegos.
Con este increíble volumen de usuarios y actividad a cada segundo, es fácil entender que Facebook se consolida como un universo amplio y heterogéneo, en el que hay cabida a todo tipo de usos y contenidos, más allá de las bromas, o lo memes (que también las hay en Twitter, Google+ y otras redes). De hecho, como cualquier otra herramienta, Facebook no es buena o mala per se, sino que su uso determina su utilidad y me temo que 800 millones de almas en el mundo no pueden estar equivocadas.
Tampoco podemos olvidar la propia esencia y el funcionamiento de Facebook, una red social en sentido estricto, donde para compartir contenidos es necesario que exista bidireccionalidad en las relaciones (tu me sigues y yo te sigo) y que por tanto establece lazos fundamentalmente familiares y de amistad, con las consecuencias que eso tiene sobre el tipo de contenido que se comparte. Twitter da una vuelta de tuerca a este concepto y se consolida como una red de información con tintes sociales, en la que no es condición sine qua non dicha bidireccionalidad, favoreciendo más las relaciones y contactos profesionales y los fines informativos. Ambos sistemas pueden convivir en perfecta armonía.
Y que conste que es fácil caer en la tentación; a muchos de los que defendemos a capa y espada Twitter, nos invade en ocasiones el sentimiento de superioridad, aquel que reza lo de “el que vale vale y el que no, a Facebook“, aquel por el cual pensamos que solo en el servicio del pajarito es donde realmente se comparte contenido de calidad y es la red que mueve el mundo, pero sinceramente, creo que no debemos llevar estos pensamientos al extremo.
No debemos menospreciar Facebook, ni su potencial y sobre todo valorar que, gracias a algunas plataformas como esta, muchas personas comienzan a descubrir las redes sociales, a consumir información de otro modo más allá de los medios tradicionales y, como anticipaba el profético manifiesto Cluetrain hace más de diez años, a comunicarse como nunca antes lo hubiesen imaginado.
En torno a la influencia de la red en la sociedad, decía la última tesis del Manifiesto Cluetrain hace 11 años:
“Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando”…
Y así ha sido. Internet permite que el ser humano se comunique e influya en el resto como nunca antes lo había hecho, directamente, de tú a tú, sin nadie en el medio. Poco a poco la sociedad va asimilando en todos sus niveles lo que esto representa.
El catálogo de ejemplos que acreditan lo que el manifiesto Cluetrain ya profetizaba hace una década es interminable. Asistimos a ellos prácticamente cada semana, en muchos rincones del mundo… y ahora, una vez más ha tocado en España.
Y digo una vez más porque no es la primera vez que políticos, y en especial periodistas, se asombran ante el poder de movilización e información ciudadana que otorga la red. Tras los terribles atentados del 11M de 2004 y el correspondiente intento de manipulación política, los blogs se alzaron como la voz del pueblo, publicando información fiel y actualizada de los acontecimientos y dejando en evidencia a muchos medios que hasta ese momento les habían dado la espalda. El 11M marcó un antes y un después. Se crearon miles de nuevos blogs, la sociedad empezó a consumir la información que generaban y los medios otorgaron tal respeto a estos nuevos diarios electrónicos que acabarían por integrarse sin condiciones en sus plataformas.
Ahora, siete años más tarde la historia se repite. Las mismas personas enfadadas por motivos políticos se organizan y movilizan a través de los medios sociales para mostrar su rechazo a un sistema que consideran consideramos atascado por una serie de políticos y banqueros corruptos a los que esta nueva realidad ha pillado por sorpresa. Ya nada volverá a ser igual. Ya no es posible maquillar la verdad.
Por primera vez en la historia de este país, la paradójica jornada de reflexión adquiere su verdadero valor. Nunca antes se había hablado tanto de política, de cambios, de necesidades y de propuestas como durante estos días. Un golpe de aire fresco para una democracia que parece que se ha levantado de su silla para mirar a ver si estamos todos.
La movilización es el mensaje, y como efectivamente comenta mi buen amigo Perdomo, “más allá de las propuestas concretas, colaterales, el mensaje es que existe un canal que favorece la participación ciudadana en la esfera pública, la movilización permanente, un invento del siglo veintiuno. Los jóvenes españoles pueden lamentarse hoy de estar sin medios por partida doble, pero lo harán a través de un juguete nuevo y poderoso”.
Esa es la reflexión para un día como hoy. La reflexión que necesitamos todos, desde el último hasta el primer habitante de este país.
Os dejo con este impresionante vídeo del momento vivido a las 12.00 de la noche y grabado por Noelia Vera:
Algunos familiares y amigos me han preguntado muchas veces qué es eso de Twitter. ¿Por qué puede atraer tanto un servicio que sólo parece ser un Gran Hermano digital?
La respuesta es fácil y rápida. Twitter es una de las piedras angulares del gran cambio que está sufriendo la humanidad con la llegada de Internet y las redes sociales. Twitter es conversación en estado puro. Una herramienta con la que podemos saber lo que hace, piensa o cuenta una persona, empresa u organismo en tiempo real y sin nadie en el medio. Hasta ahora, la información siempre ha estado canalizada por los grandes medios de masas.
Esa forma de enterarnos de lo que ocurre en el mundo ya pasó a la historia. Y de nuevo, acudimos al profético Manifiesto Cluetrain para volver a darle la razón: Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando.
El vídeo que encabeza el post ha sido creado con motivo del quinto aniversario de Twitter. ¡Felicidades!
La semana pasada me enteré de una de esas noticias que me hacen ilusión por partida doble.
Primero, porque siempre es admirable que un político decida comunicarse con sus ciudadanos, más allá de las vías utilizadas formalmente y que son de sobra conocidas por todos (prensa, radio televisión…) El hecho de que haya elegido además una bitácora como fórmula para compartir opiniones y conversar, me parece una decisión muy acertada. Después de tanto tiempo fomentando el fenómeno blog en español, ver como poco a poco van llegando a la blogosfera empresas, organismos y administraciones, creedme que se agradece y es una muestra inequívoca de que todo está cambiando.
Segundo, porque hablamos de Jaén y del ínclito Felipe López, un paísano al cual tengo especial admiración y una tierra que llevo por bandera.
El título del blog ya deja entrever su carácter eminentemente personal: “Cuaderno del Presidente“, si además leemos su primera anotación, las pretensiones del Presidente de la Diputación de Jaén con esta bitácora quedan muy claras:
“En él pretendo reunir mis anotaciones sobre los temas que nos ocupan actualmente en la Diputación Provincial de Jaén, pero desde una perspectiva más personal, complementaria con la que se ofrece de forma más institucional en nuestra web dipujaen.es . Pretendo transmitir también más directamente algunos aspectos de mi actividad cotidiana como presidente del gobierno de la provincia y mis reflexiones sobre diversos aspectos de nuestra realidad relacionados con el devenir de los municipios jiennenses.”
Así pues, le deseo grandes éxitos con este diario a Felipe y me alegro mucho que gente como él esté entendiendo que la mejor estrategia para comunicar algo en Internet es participando y conversando en una relación de tú a tú.
Siempre he dicho que son las personas las que mueven el mundo. Los clientes cuando interactuamos con las empresas o los ciudadanos cuando lo hacemos con las administraciones, necesitamos saber que hay un humano al otro lado de la pantalla, con nuestros mismos sentimientos, problemas y debilidades.
Empresas e instituciones han descubierto en los blogs y las redes sociales poderosas herramientas para conversar con sus clientes de una forma coloquial, menos protocolizada y, sobre todo, multidireccional. Si la nota de prensa es un mensaje lanzado al mar en una botella, una anotación en un blog o un mensaje en Twitter o Facebook es un boomerang que regresa cargado de información útil que nos ayuda a comprender e interpretar la experiencia de nuestros clientes y ciudadanos.
Aún a riesgo de que me llameis “pelotas”, confieso que lo mío con José Luis Perdomo supera las barreras profesionales y se convierte en una auténtica relación de amistad y admiración. Junto a él he aprendido grandeslecciones que me ayudan en mi trabajo y vida diaria. Él me ha enseñado a desenvolverme en la Red, a comunicar mejor mis ideas y se ha sacrificado en muchas ocasiones por mi.
Sé que Pepe, como yo lo llamo, es un tío tímido y humilde que no le gustará leer estas líneas, pero creo que su nuevo blog en ABC merece, cuando menos, palabras de reconocimiento. Así que os pido por favor que os suscribáis a él, que lo guardeis en favoritos, porque su primera entrada es digna de quitarse el sombrero (como ya lo ha hecho Hernán Casciari en uno de los comentarios). Una estupenda carta de presentación para una bitácora, que promete y que amplia nuestra colaboración editorial con ABC.es.
Este Manifiesto se podría considerar la Biblia de los nativos digitales y todos los que trabajamos en la Red. Se trata de un listado de ideas que analizan cómo impacta Internet en las personas y en las organizaciones.
A pesar de haber sido redactado en 1999 por por Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger, ahora diez años más tarde, con la explosión del fenómeno Social Media, no sólo sigue teniendo vigencia, sino que cobra aún más sentido. Alguno de los argumentos expuestos en este manifiesto y traducidos al español son:
Los mercados son conversaciones
Las empresas ahora pueden comunicarse con sus mercados directamente
Los mercados inteligentes encontrarán proveedores que hablen su mismo lenguaje
Hoy en día, el organigrama está hiperenlazado, no jerarquizado
Para las corporaciones, las conversaciones interconectadas parecen un mar de confusión
Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando
Soy Raúl Ordóñez, (Jasp). Nací, crecí y hasta me enamoré en Internet y en este blog cuento muchas de las cosas que rodean mi vida digital y analógica ¡Bienvenidos!
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