La amenaza de lluvia no impidió que pudieramos disfrutar, aunque fuera algo más de media hora, de las incomparables voces y letras de Serrat y Sabina unidas en un lugar idílico como es la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela.
Sabina y Serrat en Santiago from jasp and Vimeo.
Por cierto que Kike, también estuvo por allí y tiene un buen reportaje gráfico de lo bonito que fue,… mientras duró.
El disgusto se pasó pronto sobre todo estando con amigos tan buenos como Jose y Teru que nos regalaron un sábado noche lluvioso

Esta es una pequeña crónica de un fin de semana lleno de sentimientos, que realmente son imposibles de describir. Es la crónica de cómo dos seres humanos pueden sentirse especialmente queridos por otros.
Sábado 11 de Junio. 16.30 horas.
Wendy y yo acabamos de ver una peli en el plus y nos damos unos mimos en el sofá. Suena el telefonillo del portero. Y como siempre, ella se me adelanta.
- ¿Quién es?, le pregunto.
- Nada, sólo publicidad…
Pero la noto un poco nerviosa. Entonces llaman a la puerta; yo en pijama de pantalón largo y camiseta interior blanca corta. Al abrir empieza a entrar gente…
Son mis amigos y también mi hermano David y Manuel de Jaén!!! y me dicen que les de el movil y que me vista, que me secuestran. Esto si que es un secuestro express.
No me puedo creer que estuvieran allí. Wendy, aunque sabía que ese día me iban a preparar algo, no sabía que iban a venir mis hermanos desde tan lejos… así que ella más sorprendida todavía rompe a llorar de la emoción. Lloramos todos.
- Rápido, ponte algo ligero, un chandal por ejemplo, dice Xabi.
- Y las zapatillas, dice Joaquín…
- No, mejor ponte las botas de montaña, dice Wendy.
Y yo más nervioso que el fontanero del titanic.
Encima, me confiscan el movil y me dicen que me despida de Wendy hasta sabe Dios cuando…
Bajamos al coche, y de ahí a buscar más gente a casa de Luis.
Al llegar, nuevas emociones: Jose desde Santiago y Jorge desde Carballo. Ni en mis mejores sueños. Todos ponen caras de complicidad pero ni uno me dice que me van a hacer. Tan sólo me comentan que no haga preguntas y que me prepare porque va a ser un día muy largo…
Vamos en varios coches y adivino la carretera vieja de Santiago. Llueve cada vez más. En mi coche van David, Manuel, Xabi… y la mascota. No paro de sonreir y preguntar a dónde me llevan.
Tras llegar a Palas de Rei, tomamos un desvío a la derecha y tiramos para el monte.
- Menos mal que me he puesto calzoncillos nuevos, digo… y ellos ríen.
Entre camino y camino y paisano y paisano, hacemos varias paradas. Algo me dice que están (estamos) más perdíos que el barco del arroz.
Pero por fin, paramos a la entrada de un bosque impresionante. De esos frondosos y verdes de la Galicia más profunda. Una furgoneta metalizada nos aguarda con dos chavales.
Salen todos y me mantienen un rato en el coche. Por fin me avisan para que yo también salga. Empiezan a darnos unos monos de militar, con dibujo de camuflaje y veo en la furgoneta, cascos, guantes, protecciones y… unas ¡metralletas!
- Ya sé lo que es. ¡Me habéis traído a jugar al Paintball!
- Si, pero…¿Quién es el que se casa?, preguntan los de chavales de la furgonta.
- Soy yo, ¿por qué?
- Pues porque tu no tienes arma… bueno si, esta: ((un rifle de plástico y una placa de sheriff, más propio de un niño de seis años que de un auténtico Rambo como yo…))
Es entonces cuando me temo lo peor y los chicos me explican que tengo dos minutos para tratar de esconderme por el bosque antes de que el resto me ponga el culo como un lebrillo a balazos de pintura. Si consigo encontrar a un árbitro de protección amarilla, entonces me darán una metralleta de aire comprimido y munición de verdad (de la de pintura claro).
Así que allí que me véis como el Lute escapando por el monte y corriendo entre las rocas y la maleza. Tanto corrí que casi me salgo de la finca…
Al cabo del rato, y una vez que encontré un buen escondrijo, veo aparecer a los primeros “enemigos”… intento contener la respiración y moverme lo menos posible… Pasa uno, pasan dos… pasan cinco… pasan casi todos.
- Ey espera, ¡el tío de amarillo!, lo veo a lo lejos.
Me tiro “pa” él como el fan que ve a su ídolo, más rápido que el resto me viera y consigo mi arma manteniendo mi trasero a salvo…
Poco me iba a durar, porque después hicimos equipos y organizamos diferentes juegos y la suerte no iba a estar de mi lado.
Ahora me río, pero en el momento las bolas pican, sobre todo, si te dan en alguna parte del cuerpo que no lleves protegida, como las rodillas o el costado.
La verdad es que es una actividad friki, pero sumamente adictiva y divertida. Es genial como puedes llegar a confraternizarte con tu equipo para organizar las mejores estrategias y atacar al contrincante.
Si a esto le sumas el encanto del lugar, toda la parafernalia que llevábamos puesta encima, y la climatología, (aquello parecía vietnam), tienes como resultado una fantasía bélica, pero de la buena. Ojalá todas las guerras fuesen así. Entre amigos y con bolas de pintura. Una pena que a nadie se le ocurrió echar una foto porque estábamos pa vernos.
Yo veía “charlies” por todos lados y había un momento que no sentía las piernas. Aún casi no las siento hoy, mientras escribo esto.
Así que la experiencia mereció muchísimo la pena. Tanto, que ya estamos pensando en quedar de nuevo para después de la luna de miel.
A eso de las 20.00 de la tarde terminamos el juego (y las municiones, tras varios recambios). Era el momento de ducharse porque habíamos terminado como auténticos cochinillos. Pero antes, más risas y unas cuantas cervezas en garitos de Palas de Rei y Lugo.
Decidieron, (porque yo ese día no decidía nada), que nos íbamos a duchar a mi piso… Al llegar no estaba Wendy, y me dijeron que había ido a tomar café con las novias… (Iluso de mi que me creo todo).
La peña empezó a ducharse y se ponían unas camisetas chulísimas: por delante el sombrero de Peter Pan de la invitación de boda. Y por detrás la primera parte de la frase:
Y aquel podría haber sido un día como todos los demás…
Aquello nuevamente me emocionó. No podía creer que pudieran haber estado preparando tantas cosas sólo para mi… Pero la noche no había hecho más que empezar.
Yo al salir de la ducha eché mano de unos vaqueritos. Una camisita, la de las fiestas buenas… y gomina en el pelo.
- Bueno ya estoy…
Iluso de nuevo.
- Tu con eso no sales a la calle. Tienes que ponerte esto, me dijeron “los torturadores”.
Ni más ni menos que el vestido de Wendy, peluca y maquillaje incluídos…
- Nooooo, que tengo una reputación en Lugo ¡por Dios!
Pero si. Al final fue SI. Y tanto.
Y allá que nos fuimos al Restaurante La Rosada, cerca de casa, donde aguardaban más amigos y donde me habían preparado una estupenda cena llena de sorpresas y regalos erótico-festivos que ya os podéis imaginar.
Tras entonarnos bien, con churrasco, el alvariño y los licores de hierbas de la tierra era hora de conquistar los pubs de la ciudad.

Coincidía además el Arde Lucus y la verdad es que había un ambientazo extraordinario. Fue una salvación para mi eso del Arde Lucus, porque entre tanta gente disfrazada yo pasaba un poco más desapercibida, aunque eso si, más que el personaje de Wendy parecía una prostituta romana, y os aseguro que más de un gladiador me tiró los tejos.
A eso de las 5 de la mañana se produjo probablemente el momento más estelar de la noche…
- Vamos al Carpe Noctem, … junto a la catedral, dijo alguno de los niños.
Yo caminaba junto a Jose y Jorge, y me pareció ver al fondo un grupo muy numeroso de chicas con la mismas camisetas blancas que llevaban los nuestros. Bueno, las mismas con el gorrito, pero con la segunda parte de la frase:
…sin embargo iba a ser diferente.

Un escalofrío gigante me recorrió el cuerpo… eran ellas: Teru, Laura, Carmen, Yaiza, Sofi, Vero, Bea, Pilar, Luz, Sevi, Sonia, … todas, hasta mi cuñailla Sonia de Jaén. Todas las amigas de Wendy nos esperaban en forma de círculo.
Y en centro, … y ahora es cuando ese escalofrío me hizó romper en lágrimas,… en el centro sobresalía el gorro y la pluma roja de Peter Pan.
Wendy esta noche era peter Pan. La habían vestido sus amigas y la historia de su despedida era tan inesperada, maravillosa e inolvidable como la mía.

Ahora, los dos grupos nos habíamos juntado para hacer mágicos esos momentos. Nuevamente el destino había colocado a unas personas en un tiempo y en un lugar, con los ingredientes necesarios para la felicidad.
Ahora ya sabíamos que aquel día también iba a ser diferente y a Wendy y a mi no se nos olvidaría el resto de nuestras vidas.
Mil y una gracias a todos los Niños Perdidos que nos acompañaropn en esta velada tan especial de Nunca Jamás :_)

Esta tarde nos hemos acercado Wendy y yo a Palas de Rei, un municipio lucense por el que transcurre el Camino de Santiago para saludar y animar en su peregrinación a Teru, Jose y un buen grupo de MIRes que justo acaban de hacer el famoso examen y ya tienen plaza en distintos lugares de España.
Después de tanto esfuerzo y antes de ese primer trabajo en el hospital, los futuros médicos decidieron que una buena forma de relajarse era haciendo el camino.
Y tanto. Porque realmente los hemos encontrado a todos con una juerga impresionante. Había asturianos, gallegos, y muchos andaluces. Hasta uno de Jaén! Simpatiquísimos y muy salaos todos.
Esta es la foto de rigor:

Me ha encantado el ambiente que se respira en el camino. La gente se habla toda entre si, se ayudan, bromean y sobre todo creo que se forjan grandes amistades.
Es uno de los proyectos que Wendy y yo queremos hacer a corto plazo… así que si alguien se anima…
Aquí el menda, recién salidito del met bar, posando delante de la muralla de Lugo con unos grandes amigos.

A mi derecha, (según se mira) y con chaqueta roja, José Ferro, médico y uno de los mejores contrabajistas del panorama musical gallego, miembro del grupo de jazz SOS, que por cierto recomiendo encarecidamente.
A mi izquierda, y con camisetas a rayas, Jorge, un óptico de lo más profesional y culpable de que yo ahora esté muy orgulloso de mis gafas.
Ellos, junto con Teru y Laura (a las que no voy a poner calificativos porque son indescriptibles), nos acompañaron a Wendy y a mi en una mágica noche de sábado en la que hubo grandes sorpresas…
Pasar un fin de semana de Septiembre en Asturias siempre es muy apetecible.
Pero visitarla por primera vez y hacerlo en compañía de seres humanos tan especiales e increibles como Teru, Jose, Laura, Jorge y Wendy, eso, no tiene precio y es muy difícil de describir.
Sólo puedo decir que el recuerdo que tenemos de tierras asturianas está marcado a fuego en nuestros corazones. Hermosas y cautivadoras tierras, parajes para perderse y soñar. Gente encantadora, fiestera y amante de su propio paraiso. Gastronomía para disfrutar.

Como maestra de ceremonias, Oviedo. Una ciudad limpia, con estilo y personalidad propia. Plagada de monumentos en cada una de sus calles. Una villa donde se respira tranquilidad y a la vez ganas de fiesta. Su ambiente nocturno es impresionante. La sidra cae a raudales y la risa suena con un acento especial.
Y a tan sólo unos kilómetros el entorno natural de los Picos de Europa nos ofreció un día de aventura por el Río Sella. Un descenso en K2 totalmente recomendable para olvidarse de todo y relajarte por sus cristalinas y refrescantes aguas. Tenemos que volver.
Por cierto, que no nos olvidamos del primer día y agradecemos a Manuel, su cariñosa y gastronómica acogida.
Hoy 8 de Septiembre se celebra el Día de Asturias.

Por lo que tengo entendido y visto por algún que otro lugar, son los asturianos una gente que ama profundamente su tierra y que la llevan con por bandera y con respeto allá donde van. Esto me parece realmente importante y loable en una España cada vez más castigada por los nacionalismos radicales.
La sidra, las gaitas, la fabada, el “Asturias patria querida”, dejan de convertirse en los topicazos que serían en otro lugar, para ser auténticas joyas y estandartes de una tierra que visitaré por primera vez este fin de semana y donde comprobaré todo esto y más. Estoy deseando.
Un video para ir ambientando un video asturianojazzerorockeroblussero:
Estaremos por Oviedo junto a Teru, Jose, Lau, Jorge y por supuesto Wendy ;)
Feliz fin de semana.