"El TODO es Mente; el universo es mental".
El mentalismo, o ilusionismo, como también lo llaman los escépticos, es una doctrina que se basa en la premisa de que "todo es mente". Explica que todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y viviente.
Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la fuerza y de la materia, y el cómo y el porqué todas estas están subordinadas al dominio de la mente.
Dicen que el mentalista más importante del mundo, es el Israelí Uri Geller, quien de momento vive, se conserva joven y parece que los años no pasan por él.
Este personaje, a los seis años era capaz de leer la mente de su madre, así como hacer funcionar relojes y doblar o romper objetos de metal. A los 13 años comenzó a sentir que podía hacerlo a voluntad, que podía controlar esta capacidad, aún cuando no supiese de qué se trataba ni de dónde provenía.
Como en el anuncio del coche en la tele, Uri, decidió que quería explotar estas ocultas habilidades y comenzó a demostrarlas en un show donde la gente se quedaba con la boca abierta al ver como podía doblar cucharas, tenedores... tan sólo con la mente.
Esta leyenda lleva al investigador Andrija Puharich a invitarlo a EEUU para realizarle diversos experimentos que intentarían probar que no era un mago, sino que su capacidad mental le permitía llevar a cabo este tipo de efectos sobre la materia.
La gente pensaba que se trataba de una mentira pero durante el show presenciado por Puharich, Geller se vendó los ojos para pedirle luego a la audiencia que escribiera palabras en un tablero, las cuales nombraba correctamente, sin poder ver nada.
Otro de los actos que más le llamó la atención, fue cuando anunció que rompería un aro sin acercar sus manos a él. Una de las presentes ofreció utilizar un aro de su vestido, así que el israelí le pidió que los sostuviera en su mano, para luego poner encima la de él durante algunos segundos. Al abrir la mano, el aro estaba partido en dos.
Junto a estos milagros de lo imposible, en EEUU Uri también logró aumentar la temperatura de un termómetro con solo mirarlo, al igual que mover la aguja de una brújula al acercarse a ella o desviar el curso de un chorro de agua con sólo acercar su dedo a él.
Durante su visita a Munich también es más que conocida su detención de un vagón de un funicular en el aire bajo la atenta mirada de centenares de periodistas.
Sin embargo uno de los hechos que contribuyó a empañar la imagen del psíquico, fue su testimonio y el de Puharich de que sus poderes o facultades provenían de seres extraterrestres que lo habían escogido desde su niñez. Así mismo, un reportaje de la revista Time, que lo desprestigiaba, aún a pesar de que los periodistas que le hicieron la entrevista contemplaron verdaderos fenómenos.
En nuestro páis José María Iñigo lo tuvo en uno de sus programas y afirmó que Geller no hacía trampas y que en su programa no lo hubiera consentido. Añadió que, para tener la certeza de que Geller tenía esas facultades, hicieron una prueba en los estudios antes de celebrarse el programa. Todo el personal técnico, constituido por varias docenas de personas, se reunieron con el psíquico y éste les dijo que cogieran con la mano las llaves que tuvieran en el bolsillo: de la casa, del coche, de donde fueran...
Una vez los miembros del equipo se encontraron con sus respectivos llaveros en la mano, Geller les dijo que se concentraran en él e imaginaran que se estaban doblando... Cuando les pidió que las miraran, un 90% de los asistentes vieron que habían inutilizado sus llaveros, pues sus llaves estaban completamente retorcidas.
Sea todo verdad o mentira, lo cierto es que nadie, ha podido demostrar que este israelí hace trampas... y Anthony Blake? y el resto?