Hace justo cuatro años también tuve, como millones de españoles, mi día de reflexión antes de unas elecciones generales. Creo que todos nos acordamos perfectamente de lo que pasó.
Ayer un hijo de puta le pegaba tres tiros a un exconcejal socialista a las puertas de su casa y delante de su familia. El macabro destino y la desgraciada realidad del terrorismo han vuelto de nuevo para tratar de infundir miedo y separación entre los españoles. En esta ocasión no ha sido el terrorismo islámico, sino el de ETA. La misma mierda.
Esta mañana Sandra, una de las hijas del asesinado Isaías Carrasco, ha leído un manifiesto al término de la concentración de repulsa al atentado en Mondragón con un llamamiento muy claro:
Mi absoluta repulsa contra ETA y mis más sinceras condolencias y apoyo a la familia de Isaías.
Si el otro día decía que los políticos del PP querían que la gente no fuera a votar en las elecciones, quizás me equivocaba. En realidad debería haber dicho que si que quieren, pero con ellos y a ellos.
Aunque estoy seguro de que no sólo es exclusivo de Galicia, sino que se da con frecuencia en muchas otras comunidades y países y probablemente lo practiquen con desgracia más partidos, lo que váis a ver a continuación se llama por estas tierras “carretaxe” y realmente me parece una técnica bastante descarada, antidemocrática y aprovechada de utilizar a los más débiles para ganar votos en unas elecciones:
Lo peor es que conozco casos muy cercanos y todavía más descarados y humillantes que estos que se ven en el video. Lo encontré en Meneame.
Porque es el único de los dos candidatos con más opciones a la presidencia del Gobierno de España, que realmente quiere, y así lo ha declarado, que vayan a votar absolutamente todos los ciudadanos, voten al partido que voten.
Porque es el único que trata a los inmigrantes con el mismo cariño y respeto con el que nos recibieron a nosotros los españoles, cuando nuestra desgraciada historia, nos hizo salir de nuestras fronteras a buscarnos el pan. Porque si la mayor parte de los inmigrantes votaran, el discurso de Rajoy sería bien distinto. Él, en cambio, si tiene claro qué hará con ellos para regularizarlos.
Porque Zapatero nos sacó, como había prometido, de una guerra injusta como la de Irak en la que otros nos habían metido sin nuestro consentimiento. Porque tampoco quiero que la derecha mienta y trate de manipular a la sociedad en situaciones tan importantes y graves como el atentado del 11M o vertido del Prestige.
Porque Zapatero no se ha amedrentado por las amenazas de la Iglesia y ha implantado medidas como el matrimonio gay. Porque se ha acordado de los más débiles con la ley de dependencia. Porque también sabe combatir la violencia de género.
Porque ha demostrado que tiene medidas claras para el futuro en cada uno de los campos de la política y no se ahoga en un discurso centrado en el pasado. Porque necesita cuatro años más para terminar muchas de las que ya ha iniciado.
Porque creo que hemos mejorado. Porque aunque les pese a muchos la izquierda significa progreso para todos, y no sólo para unos cuantos.
Porque sinceramente pienso que Rajoy no tiene la seriedad y altura para gobernar España. Debe ceder el puesto a nuevas generaciones. Una pena que se deshicieran de Alberto Ruiz Gallardón porque él si que me parecía un buen político y rival digno de Zapatero.
Votaré a Zapatero porque ha sabido reconocer sus fallos. Porque se le ve con muchas más ganas y fuerza. Porque creo que ha madurado políticamente. Por estas y muchas otras razones… ¿y vosotros?
Los seres humanos nos creemos muchas veces los dioses del universo, con poder para crear, destruir, cambiar y actuar sobre la naturaleza que nos rodea cuando y cómo queremos. Por eso quemamos bosques, nos cargamos el ozono y en definitiva, el planeta.
Una simple muestra de la idiosincrasia humanoide son estos videos e imágenes donde se nos ve, en manada, practicando el postureo en un monumento natural tan impresionante como peligroso: las cataratas Victoria (Zimbabwe).
Resulta que de forma absolutamente natural se han formado una especie de balsas o piscinas donde los temerarios turistas se asoman (y asoman a sus niños) a un abismo de más de cien metros de altura. Increible, pero así somos.


¿Vosotros lo haríais?
Vía | Fogonazos