También nos hemos casado por el rito celta
Esta mañana cuando Wendy y un servidor abrimos los ojos, el techo y las paredes nos recibieron con un color y un mensaje especial distinto al de otros días…

Estábamos en una de las habitaciones del complejo rural Casa de Baixo, donde ayer preparamos una sorpresa para dos grandes e íntimos amigos que lo merecían: Vero y Luis.
La historia es la siguiente. Resulta que el día 23 de Junio, Vero y Luis estaban a puntito de salir por la puerta, peinados, arreglados y elegántemente vestidos para venir a nuestra boda. Fue justo entonces cuando el destino trajo una trágica y muy triste noticia para Luis, su familia, y en definitiva para todos los que lo apreciamos.
Ya durante la ceremonia, Wendy y yo nos dimos cuenta que entre los invitados, nos faltaban dos caras muy importantes. Dos caras que siguieron faltando el resto del día y ya alguien nos dijo lo que había ocurrido. Pobres. Lo sentimos mucho
Sabíamos la especial ilusión que tenía Vero y por supuesto también Luis, en venir a nuestra boda. Fue entonces cuando Wendy y yo decidimos que no se podían quedar sin ese momento. Que era algo que les correspondía. Así que pusimos a funcionar al resto de amiguetes para preparar una sorpresa que se hizo realidad ayer, con forma de boda celta, cena, fiesta y alojamiento en una casita rural.
Las lágrimas de los dos, (bueno y de todos los que estábamos allí) cuando empezaron a leer la carta que le habíamos preparado, era la antesala de una gran noche:
Decía una frase de una película que el universo se expande… y llegará un momento en el que comenzará a contraerse… y luego…a expandirse de nuevo…a contraerse otra vez, así infinitas veces, y por eso, … todos los actos de nuestra vida se repetirán indefinidamente.
Pero hoy nosotros queremos romper las reglas del universo porque vosotros lo merecéis.
No queremos que en vuestra infinita y repetida vida se os quede el amargo sabor de no haber asistido a la boda de Peter y Wendy.
Así que los niños perdidos de nunca jamás han conspirado hoy para traeros hasta aquí y vivir ese momento que os corresponde.
Llegado este punto, lo único que queremos es que os dejéis llevar y disfrutéis…
Y vaya si disfrutaron. Bueno, disfrutamos todos.
Para la boda celta seguimos el protocolo. Luis, el marido de Carmen, fue el druida y el resto de amiguetes los testigos. Como llovía fuera, preparamos todo un gran salón de la casa, todo lleno de velitas y con música celta de fondo. Impresionante, de verdad. Y sobre todo muy romántico.
Las carcajadas llegaron cuando nos regalaron dos simpáticos conejitos vestidos de … mejor vedlo vosostros mismos.

Gracias a todos los que participaron en el lío: Sofi, Xabi, Carmen, Luis, Clara, Tolda, Yaiza y Joaquín. Esto es devolverle la felicidad a quién le corresponde por naturaleza

Y esta es la historia de cómo Wendy y yo nos casamos también por el rito celta
PD1: Lo debíamos.
PD2: Si tenéis la oportunidad de hacer turismo rural por Lugo, os recomiendo Casa de Baixo. Ana, la chavala que la lleva es un encanto de persona y nos facilitó todo para que no faltara un detalle. Y eso, la casa, preciosa.










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