A propósito de la confusión y discrepancias que genera la nueva figura del community manager o, en cristiano, gestor de comunidades online, Manuel Ángel Méndez y Adrián Segovia ponen el dedo en la llaga con un artículo no menos polémico en El País en el que radiografían el estado del fenómeno en España y de paso ponen de manifiesto la posible volatilidad del mismo.
En un momento en el que la comunicación entre los seres humanos se ha transformado radicalmente gracias a la llegada de Internet y los nuevos medios sociales, resulta fundamental que empresas, organismos e instituciones cuenten con profesionales responsables de la comunicación online, capaces de dialogar de tú a tú con el público y gestionar y dinamizar su imagen en entornos digitales. Por tanto, conviene decir en primer lugar, que la figura del community manager no sólo es necesaria a estas alturas, sino cada vez más importante dentro de cualquier organización.
Ahora bien, no se puede banalizar con esta nueva profesión y desde luego no cualquier persona puede ser community manager en cualquier momento o a cualquier precio. Se tiende a identificar a este profesional con el perfil de un periodista, comunicador, o incluso comercial (de atención al cliente) hasta el punto de pensar que con un par de cursos de formación y un título, estaría en condiciones de asumir sus tareas.
Nada más lejos de la realidad y aquí se plantéa el debate de si el community manager nace o se hace. Personalmente, si tuviera que comparar a un community manager con alguien, lo haría con un deportista. Pensado un momento… ¿los mejores deportistas como Nadal nacen o se hacen?
Los mejores community managers no necesitan cursos porque han nacido y crecido con el medio, tienen los kilómetros, experiencia y conocimientos necesarios que nunca darán las clases. Por supuesto que los cursos ayudan pero pero los galones de un buen community manager no los da un título, sino muchas horas de “amor” e interacción en la red, de manejar a la perfección las principales plataformas, servicios y redes sociales, de saber cómo se relaciona y se comunica la gente en internet, de contar con cierta audiencia y reputación y, finalmente, de conocer de primera mano los principales actores de estos nuevos medios sociales.

Quien haya visitado el quiosco esta misma mañana se habrá encontrado con que las portadas de todos nuestros queridos periódicos salen a la calle con una noticia increíble: “Bin Laden ha muerto”…
El problema es que “el notición”, sobre todo en el caso de los rotativos españoles, llega con más de 24 horas de retraso y vuelve a poner de manifiesto la incapacidad de la prensa tradicional para competir en un mundo informativo donde prima el real time.
Osama bin Laden fue abatido a la una de la madrugada del día 2 de mayo en Abbottabad (Pakistán), las diez de la noche del día 1 de mayo en Madrid, demasiado tarde para las redacciones de muchos periódicos que a esa hora -de un domingo- ya casi piensan en irse a dormir. Bin Laden murió primero en Twitter (un vecino se encargo de contar la operación, sin saberlo) y la secuencia de los hechos ratifica el poder de los blogs, las redes y los medios sociales para contar qué está ocurriendo segundo a segundo.
Seis horas y media después, a las 4.30 de Madrid, el propio Barack Obama se encargaba de dirigir un mensaje a la nación con la noticia de la muerte del terrorista. Nuevamente, las redes fueron más rápido y cinco minutos antes la noticia se filtraba en Twitter a través de una persona del gabinete de comunicación del presidente. A las 4.37 ya se había modificado la entrada en Wikipedia (versión inglesa) y diez minutos más tarde, lo hacía su versión española (lo que significa que a esa hora había editores de la plataforma funcionando).
También en esos momentos periodistas digitales de todo el mundo echaban humo para actualizar las páginas de sus medios -no sin algún gazapo importante-, mientras que periodistas analógicos, de los del papel de toda la vida, probablemente roncaban en la cama y soñaban que algún día darían el titular de su vida…
Tal y como están las cosas y a este ritmo, probablemente sus sueños se conviertan pronto en pesadillas.
Un genial viral lanzado por la Shandy de Mahou. Mejor vean y juzguen.
Algunos familiares y amigos me han preguntado muchas veces qué es eso de Twitter. ¿Por qué puede atraer tanto un servicio que sólo parece ser un Gran Hermano digital?
La respuesta es fácil y rápida. Twitter es una de las piedras angulares del gran cambio que está sufriendo la humanidad con la llegada de Internet y las redes sociales. Twitter es conversación en estado puro. Una herramienta con la que podemos saber lo que hace, piensa o cuenta una persona, empresa u organismo en tiempo real y sin nadie en el medio. Hasta ahora, la información siempre ha estado canalizada por los grandes medios de masas.
Esa forma de enterarnos de lo que ocurre en el mundo ya pasó a la historia. Y de nuevo, acudimos al profético Manifiesto Cluetrain para volver a darle la razón: Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando.
El vídeo que encabeza el post ha sido creado con motivo del quinto aniversario de Twitter. ¡Felicidades!
Bonus extra: imprescindible esta entrevista al profesor Orihuela para entender mejor la importancia de Twitter.